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Com os anos, e junto a uma crescente diluição do hermetismo, e dos automatismos, desenvolve-se o lado “jornalista” do poeta, a vigilância da inteligência, o engajamento com o mundo, a resposta inadiável às formas da barbárie. Da combinação dessas atitudes, e de certa delicadeza na visão do mundo é que surge, creio eu, a originalidade de Roca. Julgue o leitor. Por meu lado confesso que aquilo que me prende na poesia de Roca é certa linguagem límpida, algo de pós-modernista (no sentido hispano-americano, claro), que o individualiza na sua geração. A partir dos anos 70, uma poesia assim consuma a façanha de superar a linguagem batida. É luxo só.


DIARIO DE LA NOCHE

  A la hora en que el sueño se desliza
Como un ladrón por senderos de fieltro
Los poetas beben aguas rumorosas
Mientras hablan de la oscuridad,
De la oscura edad que nos circunda.
A la hora en que el tren tizna la luna
Y el ángel del burdel se abandona a su suerte,
La orquesta toca un aire lastimero.
Una yegua del color de los espejos
Se hunde en la noche agitando su cola de cometa.
¿Qué invisible jinete la galopa?


POEMA INVADIDO POR ROMANOS

Los romanos eran maliciosos.
Llenaron Europa de ruinas
Confabulados con el tiempo.
Les interesaba el futuro,
Las huellas más que las pisadas.
Los romanos, Casandra, eran mañosos.
No fraguaron el Acueducto de Segovia
Como un ducto de agua y de luz.
Lo pensaron como vestigio,
Como un absorto pasado.
Sembraron de edificios roñosos Europa,
De estatuas acéfalas
Engullidas por la gloria de Roma.
No hicieron el Coliseo
Para que los tigres devoraran
A su antojo a los cristianos,
tan poco apetecibles,
Ni para ver ensartadas
Como entremeses del infierno
A las huestes de Espartaco.
Pensaron su ruina, una ruina proporcional
A la sombra mordida del sol que agoniza.
Mi amigo Dino Campana
Pudo haber saltado a la yugular
De uno de sus dioses de mármol.
Los romanos dan mucho en qué pensar.
Por ejemplo,
En un caballo de bronce
De la Piazza Bianca.
Al momento de restaurarlo,
Al asomarse a su boca abierta,
Encontraron en el vientre
Esqueletos de palomas.
Como tu amor,
Que se vuelve ruina
Mientras más lo construyo.
El tiempo es romano.


UNA CARTA RUMBO A GALES

Me pregunta usted dulce señora
Qué veo en estos días a este lado del mar.
Me habitan las calles de este país
Para usted desconocido,
Estas calles donde pasear es hacer un
Largo viaje por la llaga,
Donde ir a limpiar luz
Es llenarse los ojos de vendas y murmullos.

Me pregunta
Qué siento en estos días a este lado del mar.
Un alfileteo en el cuerpo,
La luz de un frenocomio
Que llega serena a entibiar
Las más profundas heridas
Nacidas de un poblado de días incoloros.

¿Y el sol?
El sol, un viejo drogo que ha lamido esas heridas.
Porque sabe usted , dulce señora,
Es este país una confusión de calles y heridas.
La entero a usted:
Aquí hay palmeras cantoras
Pero también hay hombres torturados.
Aquí hay cielos absolutamente desnudos
Y mujeres encorvadas al pedal de la Singer
Que hubieran podido llegar en su loco pedaleo
Hasta Java y Burdeos,
Hasta el Nepal y su pueblito de Gales,

Donde supongo que bebía sombras su querido Dylan Thomas.

Las mujeres de este país son capaces
De coserle un botón al viento,
De vestirlo de organista.

Aquí crecen la rabia y las orquídeas por parejo,
No sospecha usted lo que es un país
Como un viejo animal conservado
En los más variados alcoholes,
No sospecha usted lo que es vivir
Entre lunas de ayer, muertos y despojos.


9. RAÚL ZURITA

Raúl Zurita nasceu em Santiago (Chile), em 1950. Isto é, era um moço, e já era poeta, quando se produziu o golpe de Pinochet, em setembro de 1973. Aliás, aos 23 anos, ele já era engenheiro civil, tinha três filhos e se divorciava da primeira mulher. O regime o persegue, ele responde com atos de “resistência poética” (que incluem queimar seu rosto e querer cegar-se, jogando ácido nos próprios olhos).

Desde a infância ele fala italiano, a língua de sua mãe, e a influência de Dante reaparece até nos títulos de seus primeiros livros ("Purgatório", 1979, e "Anteparaíso", 1982). É famoso o episódio dos poemas que Zurita escreveu usando a fumaça do céu de Nova York, e o verso “ni pena ni miedo”, gravado no solo do deserto de Atacama, no norte do Chile, e só legível do céu.

Essa necessidade de espaço, a vocação de enormidade, não é mera grandiloqüência, como se poderia suspeitar. Eu convido o leitor a começar por imaginar um território como o chileno, com os Andes, e aquele deserto sempre transfigurado. Feito isto, leia-se o Zurita como se fosse uma força da natureza desse território, como se a poesia dele não fosse destinada a agigantar tudo, a passar da dor à santidade. Acho revelador o fato de que a capa de seu primeiro livro trazia a cicatriz da face queimada do poeta, como bordas geológicas dos Andes.

Coloquei alguns poemas dele nesta “mostra”, e o fiz para “mostrar” esta poesia, sabendo muito bem que esses poemas “mostram-se” aqui precariamente, só de muito longe. Foi, claro, falta de melhor opção. Porque, na verdade, a poesia de Zurita procede mais por acumulação, por retomadas, como as montanhas, que reaparecem, parecem iguais e são sempre outras.


EL DESIERTO DE ATACAMA IV

  I. El Desierto de Atacama son puros pastizales

II. Miren a esas ovejas correr sobre los pastizales del desierto

III. Miren a sus mismos sueños balar allá sobre esas pampas infinitas

IV. Y si no se escucha a las ovejas balar en el Desierto de Atacama nosotros somos entonces los pastizales de Chile para que en todo el espacio en todo el mundo en toda la patria se escuche ahora el balar de nuestras propias almas sobre esos desolados desiertos miserables


  EL DESIERTO DE ATACAMA V

Di tú del silbar de Atacama
el viento borra como nieve
el color de esa llanura
I. El Desierto de Atacama sobrevoló infinidades de desiertos para estar allí

II. Como el viento siéntanlo silbando pasar entre el follaje de los árboles

III. Mirénlo transparentarse allá lejos y sólo acompañado por el viento

IV. Pero cuidado: porque si al final el Desierto de Atacama no estuviese donde debiera estar el mundo entero comenzaría a silbar entre el follaje de los árboles y nosotros nos veríamos entonces en el mismísimo nunca transparentes silbantes en el viento tragándonos el color de esta pampa.


  PASTORAL DE CHILE

III
Allá va la que fue mi amor, qué más podría decirle
si ya ni mis gemidos conmueven
a la que ayer arrastraba su espalda por las piedras
Pero hasta las cenizas recuerdan cuando no era
nadie y aún están los muros contra los que llorando
aplastaba su cara mientras al verla
la gente se decía "Vámonos por otro lado"
y hacían un recodo sólo para no pasar cerca de ella
pero yo reparé en ti
sólo yo me compadecí de esos harapos
y te limpié las llagas y te tapé, contigo hice agua
de las piedras para que nos laváramos
y el mismo cielo fue una fiesta cuando te regalé
los vestidos más lindos para que la gente te respetara
Ahora caminas por las calles como si nada de esto
hubiera en verdad sucedido
ofreciéndote al primero que pase
Pero yo no me olvido
de cuando hacían un recodo para no verte
y aún tiemblo de ira ante quienes riendo te decían
"Ponte de espalda" y tu espalda se hacía un camino
por donde pasaba la gente
Pero porque tampoco me olvido del color del pasto
cuando me querías ni de azul
del cielo acompañando tu vestido nuevo
perdonaré tus devaneos
Apartaré de ti mi rabia y rencor
y si te encuentro nuevamente, en ti me iré amando
incluso a tus malditos cabrones
Cuando vuelvas a quererme
y arrepentida los recuerdos se te hayan hecho ácido
deshaciendo las cadenas de tu cuello
y corras emocionada a abrazarme
y Chile se ilumine y los pastos relumbren

IV
Son espejismos las ciudades
no corren los trenes, nadie camina por las calles
y todo está en silencio
como si hubiera huelga general
Pero porque todo está hecho para tu olvido
y yo mismo dudo si soy muerto o viviente
tal vez ni mis brazos puedan cruzarse sobre mi pecho
acostumbrado como estaban al contorno de tu cuerpo
Pero aunque no sobrevivirán muchas cosas
y es cierto que mis ojos no serán mis ojos
ni mi carne será mi carne
y que Chile entero te está olvidando
Que se me derritan los ojos en el rostro
si yo me olvido de ti
Que se crucen los milenios y los ríos se hagan azufre
y mis lágrimas ácido quemándome la cara
si me obligan a olvidarte
Porque aún hay miles de mujeres en quien poder
alegrarse y basta un golpe de manos
para que vuelvan a poblarse las calles
no reverdecerán los pastos
ni sonarán los teléfonos ni correrán los trenes si
no te alzas tú la renacida entre los muertos
Hoy se han secado los últimos valles
y quizá ya no haya nadie
con quien poder hablar sobre la tierra
Pero aunque eso suceda
y Chile entero no sea más que una tumba
¡Despiértate tú, desmayada, y dime que me quieres!


10. DAMARIS CALDERÓN

Damaris Calderón nasceu em Havana (Cuba), em 1967. Formou-se em letras na Universidade de Havana. Reside em Santiago (Chile), onde fez primeiro um pós-grado e depois ficou como professora universitária. Detalhe: Damaris é “cubaníssima”, ela retorna sistematicamente a Cuba, pelo menos anualmente.

Pertence sem dúvida a essa pequena legião de poetas cubanos que andam pelo mundo (Cuba e Uruguai são os dois países que têm essa peculiaridade de possuir uma “pequena legião” de poetas situados além-fronteiras). Não é um dado menor para uma poeta como Damaris essa vivência de um exílio que é e que não é, um exílio a término, um transitar pelo mundo, um ir e voltar com relativa liberdade.

Com liberdade, Damaris transita pela poesia de amor lésbico. Liberdade e aceitação de uma tradição sáfica, sem os exílios na linguagem (e "hélas", não só na linguagem) que esse amor teria acarretado para poetas da uma geração anterior. Também dessa liberdade conquistada parte a compreensão de um escritor como o cubano-americano Calvert Casey (1924-1969), que acabou por suicidar-se em Roma, em luta com os estereótipos sexuais e existenciais.

É só um exemplo, e eu o menciono apenas porque a autora dedica a ele um belo poema, mas insisto em que surge desta poeta uma visão do mundo, digamos: visto do alto, que talvez não poderia existir naqueles artistas que não devassaram fronteiras –nacionais, comportamentais, escriturais.

Finalmente, se escolhi a Damaris para representar uma certa poesia jovem do continente é porque me declaro seduzido pelo idioma da autora, preciso, prístino e econômico na maioria das vezes, capaz de beber na literatura e na vida. Concluo com este cinco versos, que vão de tira-gosto:

Y te fuiste con otra,
naturalmente,
y me dejaste henchida
de rencor
de literatura.


DOS GIRASOLES SOBRE EL ASFALTO

En el terminal de ferrocarriles
sentada con mi madre
dos girasoles sobre el asfalto.
Su mano borra todo sucio paisaje.
Nunca he comido sino de esa mano
nunca
sino de ese fruto macerado.
Me enseñabas un sendero
para que no me extraviara.
Y siempre regreso, pequeño afluente,
buscando un poco de sosiego
como se le da al enfermo
una cucharada de sopa
Y la cuchara hace frías,
metálicas promesas
hasta que la cabeza se queda
recostada contra el velador.
Una oruga cantándole a un gusano
-la canción de la morfinala
cabeza roída por dentro,
el tallo esplendente conectado al tubo de oxígeno.
El mar, como un patrullero
pisándome los talones.
Thalassa thalassa
he intentado vivir siete veces.


EL BANQUETE

 
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