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Soñé que te habías ido,
conmigo hacia el infierno
y que se habían quedado aquí
sin mundo todas las demás criaturas:
piedras, grajos, insectos o personas.
Te veo tan grande y bello,
que me río de los siniestros solipsistas
de antaño.
No has de esfumarte cuando yo me extinga.
Canto tu salud de hierro,
tu verde corazón y tu estructura
de granito.
Buenos días, querido, hermoso mundo.


EL SEXO EN SIETE LECCIONES

1. Gozo y tortura
que el Tártaro y el Cielo
-uña de carne- desempeñan.

Al sexo y su desorden milagroso,
a su perfecto matrimonio;
de beso y abrelatas, sucumbimos.

A la gloria del sexo,
a su desenfrenado latrocinio,
su avaricia impecable,
alto, cedemos.

2. Y por estar a flote,
por ser la superficie de la espuma en la piel,
por ser lo más visible y general,
por ser el más común lugar del paraíso visitado,
el sexo, lo evidente,
lo que a todos iguala,
lo esencial -sabia era Eva,
ingenuo Segismundo-,
por ser el sexo algo tan real,
lo único real acaso,
sólo se existe y vive a su merced.

No es reducible el sexo a números ni a ciencia,
no es cosa comprensible,
no es natural ni humano
y la divinidad lo desconoce.

Lo real no está sujeto a inquisición.

3. El tiempo escaso por costumbre
y, por la costumbre, frágil,
no basta para el amor
y es demasiado para el sexo.

Pero si en sexo se midiera el tiempo
si el sexo -el gozo, mejor dicho- fuera
una unidad de tiempo,
sería la más pequeña
que el reloj pudiera imaginar,
la apenas registrable,
el átomo del tiempo.

4. Ni el denodado goce de los cuerpos,
ni el carnívoro roce de las bocas,
ni las fieras sensuales de los dedos,
ni las mejillas ardorosas,
ni el sudor refrescante de los pechos
-su rima encantadora-,
ni el tacto delicioso de los muslos,
ni la plata del pubis,
ni las caudas azules y viriles,
son suficientes para el sexo.

La plena saciedad misma, no basta.
Lacios los cuerpos tras el goce, exhaustos,
bebidos uno a otro hasta las plantas,
sueñan, despiertos, con el sexo.
Sólo han probado, sólo empiezan a hervir.
La saciedad más absoluta
es siempre, apenas, el principio.

5. El cuerpo es siempre virgen para el sexo.
El cuerpo siempre, Paul, recomenzando.
Y el cuerpo eterno, el fiero eterno cuerpo
muere antes que el sexo.

6. Y nada de que el sexo
sólo con amor es sexo.
El sexo es siempre amor,
nunca el amor es sexo.
El amor no es amor,
el sexo es el amor.
No hay sexo sin amor
pero hay amor sin sexo, y no lo es.
Todo amor sin sexo es corruptible.
Sólo una advertencia:
es ya desgracia conocida
que el sexo y el amor no sean posibles
sino con personas,
con almas y con cuerpos de cuatro dimensiones,
con seres existentes,
y nunca con fantasmas o sombras pasajeras,
mucho menos con plantas o gallinas.

7 (y última). El sexo es una cosa
que se embellece cuando se la mira.
Y la prostitución es su magnífico revés,
su negación perfecta,
su ausencia depresiva.
El sexo es este Dios moldeado
por su más portentosa y vil creatura.


BELLÍSIMA

Y si uno de esos ángeles
me estrechara de pronto sobre su corazón,
yo sucumbiría ahogado por su existencia
más poderosa.
(Rilke, de nuevo)

Óigame usted, bellísima,
no soporto su amor.
Míreme, observe de qué modo
su amor daña y destruye.
Si fuera usted un poco menos bella,
si tuviera un defecto en algún sitio,
un dedo mutilado y evidente,
alguna cosa ríspida en la voz,
una pequeña cicatriz junto a esos labios
de fruta en movimiento,
una peca en el alma,
una mala pincelada imperceptible
en la sonrisa…
yo podría tolerarla.

Pero su cruel belleza es implacable,
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aun la mutilación la haría más bella,
como a ciertas estatuas.


5. JUAN GELMAN

Juan Gelman nasceu em Buenos Aires, em 1930. Da sua biografia, eu só aconselharia o leitor a não esquecer nunca que Gelman se exilou no México, perseguido pela ditadura argentina, e que, como sabidamente o exílio tem começo, mas não tem fim, ele decidiu ficar para sempre no México. Não retornar a Buenos Aires já é um ato político, e a política é um dado inevitável da vida (de todas as vidas) e da poesia de Gelman.

Quando a Argentina voltou à vida democrática, começou para Gelman uma outra batalha, a saber, descobrir o paradeiro dos corpos de seu filho e de sua nora assassinados, e, principalmente, o destino de sua neta, que tinha sido entregue à família de um militar uruguaio e vivia em Montevidéu sem conhecer a sua verdadeira identidade. Ele próprio foi filho de imigrantes russos em Buenos Aires, com uma biografia partida entre seu país natal e o México. Passou anos à procura de sua neta uruguaia.

Tudo isto deve ter algo a ver com essa obra poética que é, ela também, uma busca, que procura línguas novas (lembrar os poemas em língua sefaradi), que encontra nos heterônimos um modo de expressão para falar do mundo. (Acaba de sair no México o livro “Los Otros”, Alforja, 2008, reunião de heterônimos do poeta -Yehuda Halevi, Eliezer Bem Jonon, Ezequiel, Isaac Luria, Abu Nuwas, Salomón Ibn Gabirol, Joseph Tsarfati, Giuseppe Gallo, Sammuel Hanagid, José Galván, Sydney West, entre outros).

Eu diria que o poeta de "Gotán" (1962), dos 29 poemas em sefaradí (com sua correspondente versão espanhola de "Dibaxu", dos sonetos “implodidos” de "Incompletamente") recupera outros poetas, tão variados como Catulo ou certos trovadores, ou os místicos espanhóis, buscando sempre a diversidade poética, e que teimosamente as circunstâncias trágicas de seu país (do continente), a sua militância política, primeiro no Partido Comunista (1945-1964), depois nos Montoneros (até 1979), o exílio (a partir de 1975, voluntário desde 1988, no México), a desaparição de seu filho Marcelo (assassinado no campo de concentração de Automotores Orletti, em 1976) e de sua nora María Claudia Iruretagoyena, a busca dessa neta sequestrada, Macarena, já no Uruguai, tudo isso contribuiu para que, demasiadas vezes, se tomasse sua obra como “meramente” engajada ou de testemunho.

Tratam-se de atributos que em princípio nada têm de pejorativo, mas que resultam precários na poesia de Gelman, uma obra sempre interrogada por sua própria condição poética, por seu “ser poesia”, pela palavra e seu salto da “realidade” até a arte.

Esse movimento entre a obra artística e as circunstâncias sociais e biográficas, que também resultam coletivas, entre a urgência de um continente violentado a partir da própria colonização e a poesia que se cria, é uma sina recorrente da escritura latino-americana, uma “marca” dinâmica da qual Gelman conhece os margens sutis: “Cuando un poeta se posa sobre el mundo lo desplaza./ Cuando el pájaro muere, ¿qué pasa?/ A lo mejor le falló el corazón por instalar su levedad en el suelo./ O tenía la memoria cargada con cada vuelo que voló” (“Joseph Brodsky”, de "Valer la Pena").

Não é certamente uma experiência única ou meramente pessoal. Gelman publica seu primeiro livro, "Violín y Otras Cuestiones", com prólogo de Raúl González Tuñón, em 1956, quando o poeta integrava o grupo El Pan Duro, ao qual se somaria, por exemplo, uma poeta como Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937), também futura exilada e cuja obra se inscreve num projeto estético semelhante, que inclui a reconstrução do mundo pela palavra.

É certamente essa dinâmica perpétua de mundo e palavra, memória e poesia, o que explica o tamanho, a enormidade da obra de Gelman, a loquacidade ¾num poeta de linguagem precisa, que não teme o minimalismo-, que o torna um dos poetas latino-americanos que mais publicaram.

É como se Gelman, muito além do fracasso ou não de uma militância o de um projeto de mudar o mundo, tivesse que cobri-lo de palavras. Ou como se o silêncio, que é em princípio a insubstituível parte em branco onde a poesia se explica e ganha um significado novo, resultasse intolerável nesta obra que se volta vocacionalmente para o infinito. Gelman não hesita na hora de distorcer a língua, de mudar os genros (“la mundo”), como também poderia fazer um imigrante da Europa oriental em Buenos Aires. Também é um meio para se aproximar da ternura, certamente.


ARTE POÉTICA

  Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,

  como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del, alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

  A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

  Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

  ("Velorio del Solo'')


ORACIÓN DE UN DESOCUPADO

Padre,
     desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
                    bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
               este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
            bájate, qué han hecho
de tu criatura, Padre?
            un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?


XXIX
(de "Dibaxu", 1994; em sefardi e castelhano no livro)

no stan muridus lus páxarus
di nuestrus bezus/
stan muridus lus bezus/
lus páxarus volan nil verdi sulvidar/

no están muertos los pájaros
de nuestros besos/
están muertos los besos/
los pájaros vuelan en el verde olvidar/


6. JOSÉ EMILIO PACHECO

José Emilio Pacheco nasceu na Cidade do México, em 1939. Penso que a melhor definição que se pode dar dele, considerando sua atividade, é chamá-lo de autêntico “homem de letras”. Porque, efetivamente, Pacheco pode ser narrador, ensaísta agudo, conferencista, professor de letras, enfim, tem exercido em todos os setores desta arte que consiste em fazer da literatura uma representação -e como poeta que, antes de tudo, ele é, uma representação regida por um programa estético.

Desde seu primeiro livro de poesia, "Los Elementos de la Noche" (1963), Pacheco tem criado uma obra vasta e variada. Tanto que, se é verdade que os poetas loquazes criam várias poéticas, e não uma, se pode dizer que nosso poeta contém nele vários poetas. Tenho diante de mim o nº 38 (do outono 2006) de "Alforja - Revista de Poesia" (a bela publicação mexicana que mudou seu nome a partir de outubro de 2008, passando a chamar-se "La Otra").

Este nº 38 está dedicado a Pacheco, cheio de artigos sobre o poeta. Traz vários poemas inéditos (eram inéditos em 2006, e eu fiz questão de transcrever três aqui). A primeira coisa que a gente vê é a foto do autor, na capa, com seu gato, muito elegante (elegantes ambos, poeta e gato). Um desses artigos, assinado por Ali Calderón, faz um levantamento dos tópicos de Pacheco e descobre os seguintes: poemas históricos, da fugacidade, poemas metapoéticos, poemas epistolares, epigramas, de reflexão estética e poemas nostálgicos. É possível que o crítico tenha misturado critérios diferentes para descobrir tópicos temáticos, mas a listagem dá uma ideia desta poética generosa.

 
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