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dossiê
EM OBRAS - 26ª BIENAL

Mais por menos: uma entrevista com o argentino Jorge Macchi
Por Ana Paula Cohen


"Caja de Musica", trabalho do argentino Jorge Macchi, na 26ª Bienal
Divulgação

A 26ª Bienal de São Paulo apresenta, até o dia 19 de dezembro, 135 artistas distribuídos pelos 30.000 metros quadrados do pavilhão de Oscar Niemeyer. Segundo o curador Alfons Hug, a mostra -cujo tema é "território livre"- pretende valorizar a autonomia da arte e os processos estéticos, enfatizando a divisão das obras por suportes como pintura, escultura, vídeo-instalação e fotografia.

Entre os artistas convidados, está Jorge Macchi (nascido em Buenos Aires, em 1963), que apresenta o trabalho "Caja de Música" (2004). A obra de Macchi vem recentemente se tornando familiar ao público de São Paulo, tendo ele participado, em 2003, da mostra “Panorama da Arte Brasileira”, no Museu de Arte Moderna de São Paulo, e realizado exposição individual na galeria Luisa Strina.

Independentemente da recente inserção de sua obra no sistema de arte local, sua aparição na Bienal foi, no mínimo, significativa. Em meio a megaproduções e a projetos espetaculares e de grande escala -maioria absoluta nas duas Bienais consecutivas curadas por Alfons Hug-, o trabalho de Macchi se sobressaiu pelo tom íntimo, pela pequena escala e, principalmente -em referência à entrevista com o artista publicada abaixo-, por demonstrar a força de transformação que pode estar presente em um movimento mínimo, característico da sua obra.

Como a entrevista foi feita por e-mail, optamos por usar o português e o espanhol, ao invés de adotar o inglês como língua comum. Considerando a proximidade destes idiomas (e dos países de origem da entrevistadora e do entrevistado), publicamos o texto em sua forma original, bilíngue, e esperamos que isso não seja um entrave para a leitura.


O vídeo que você apresenta na Bienal foi escolha do curador, Alfons Hug, ou uma decisão sua? Caso a escolha tenha sido sua, poderia me falar sobre os critérios que levou em conta para decidir sobre a obra e como apresentá-la?

Jorge Macchi: Yo decidí qué obra iba a presentar en la Bienal. La propuse a Alfons Hug y él la aceptó. En realidad no tuve mucho en cuenta el tema de la Bienal porque me pareció muy amplio. Preferí presentar una obra que fuera una continuidad con otras obras mías, por ejemplo, "Música incidental" (1997), aunque con un soporte absolutamente diferente.

En un principio pensé que "Caja de música" (2004) sería una video-proyección, pero con el tiempo me di cuenta que la imagen no podía ser tanto más importante que la música resultante de esa imagen. Por esa razón elegí una pantalla LCD de 20" y diseñé el espacio para que el sonido fuera percibido antes que la imagen. Por otro lado necesitaba intimidad, y por eso me decidí por un espacio cerrado y pequeño.

Desde un principio este diseño espacial me impuso el problema típico de todas la bienales: ¿es posible mostrar una obra pequeña e íntima en un evento caracterizado por las grandes producciones? Mi respuesta fue sí, por dos razones, la primera fue que si yo estaba convencido de la obra que estaba presentando y hacía lo posible por presentarla como yo quería, aunque fuera íntima y pequeña iba a terminar viéndose; la segunda fue que la obra funcionaría por contraste con las megaproducciones. De hecho la sensación que tengo al visitar bienales (no es algo que me agrade mucho) es que necesito una isla, un lugar donde poder detener por un tiempo la ansiedad por consumir imágenes.


A música aparece em sua obra de várias formas, seja em colaborações com músicos, como no caso de "Buenos Aires Tour" (2003), em que Edgardo Rudnitzky realizou paisagens sonoras nos mesmos locais em que você recolheu "vestígios" ou "impressões" referenciais de Buenos Aires; seja na partitura composta por textos recortados de jornal -criada em "Música incidental"-, ou mesmo em alguns de seus desenhos, em que pianos e suportes para partituras aparecem como protagonistas. Você pode falar um pouco sobre a relação de sua obra com a música?

Macchi: Estudié piano durante ocho años a partir de los 15 años y durante ese lapso de estudio bastante intenso, el piano fue un refugio, junto con el dibujo, ante las situaciones conflictivas que planteaban una tragedia familiar, la adolescencia y la dictadura militar. La música quedó ligada intensamente a ese período. Cuando pienso en "Música incidental", y la convivencia de la pequeña pieza musical con los horrores expuestos por la crónica diaria de asesinatos y accidentes, no puedo dejar de relacionarla con aquella época.

Por otro lado considero a la música como un lenguaje absolutamente formal, una abstracción pura, y en este sentido cuando es originada por la figuración de la imagen, o la brutalidad de una crónica policial, produce un extrañamiento, una especie de realentamiento, que cambia para siempre el carácter del material original. En el caso de "Caja de música" el “loop” es muy importante porque la repetición al infinito del pasaje del mismo grupo de autos, y por lo tanto de la pieza musical originada por ellos, le da un carácter entre melancólico y siniestro que la imagen no posee.


Muitos de seus trabalhos me remetem a obras de artistas brasileiros, como Cildo Meireles ou Mabe Bethônico, principalmente pelo processo de descontextualização de elementos do dia-a-dia, geralmente frágeis e efêmeros, e da recontextualização dos mesmos elementos, em pequena escala e em um ambiente de intimidade, com uma força enorme, com uma potência quase explosiva. De alguma forma, você subverte um processo mais usual ao fortalecer esses elementos pela ênfase na simplicidade e na fragilidade, ao invés de fazê-lo por meio do aumento da escala ou da espetacularização. Depois de deixar o prédio da Bienal, sua obra me pareceu uma das poucas que continua ressoando na memória, graças à "ilha" que você construiu para apresentá-la, e à potência que mencionei, presente no vídeo "Caja de música". Como você vê essa característica no seu trabalho, de uma forma geral? Você se identifica com alguns artistas contemporâneos, e vê algumas questões semelhantes nesse sentido?

Macchi: En general admiro a los artistas que logran mantener su obra dentro de una estructura formal fuerte, pero que no dejan de lado una mirada despiadada de la realidad circundante. Me gustan las obras que son formalmente seductoras pero que esconden un secreto dentro de su belleza, como las plantas carnívoras. Soy partidario del movimiento mínimo, del menor cambio que origina la mayor revolución en la percepción de la realidad. Por esta razón, en efecto, Cildo Meireles es uno de mis artistas favoritos, junto con Tom Friedman o Francis Alys.

Con respecto a la escala de las obras, en general no trabajo con la espectacularidad, tiendo a una arte íntimo, que logre una conexión fuerte, casi individual con el espectador. No tengo muy claro el por qué, pero me gustaría que el espectador tuviera con algunas de mis obras la relación que podría establecer con un libro. En "Caja de música" una situación típicamente urbana aparece concentrada y transformada en una situación íntima (algo bastante usual en mis obras), de tal forma que cualquier espectacularidad iría en sentido contrario al trabajo.


Considerando a possibilidade de criar esse ambiente íntimo a que você se refere em uma exposição de arte, nos defrontamos com uma questão polêmica: por um lado, há alguns artistas que renegam por completo o modelo do cubo branco -aquele criado dentro de um paradigma moderno de arte, para isolar a obra de "ruídos" do mundo exterior e propiciar ao público uma "experiência completa". Por outro lado, a arquitetura monumental de alguns museus, ou do pavilhão da Bienal, pode interferir negativamente na obra de artistas que não estejam interessados em lidar com questões arquitetônicas. Que posição você tem em relação ao tão criticado modelo do cubo branco? Quais são os formatos que te parecem mais eficientes para apresentar seus trabalhos, seja em grandes ou em pequenas exposições?

Macchi: Es muy difícil responder a esa pregunta porque depende de las circunstancias de una exposición. En algunas ocasiones necesito que el espacio se adapte absolutamente a mis necesidades, y cualquier interferencia de aspectos arquitectónicos propios del edificio es molesta para la obra.

En otras ocasiones trabajo con el marco arquitectónico o con las características físicas del espacio. Lo que sí considero importante en ambos casos es la autonomía de las obras en el caso de exposiciones colectivas: me estoy refiriendo a la polución sonora o visual, que se presenta como uno de los mayores problemas en casos como las bienales, y que de hecho fue una de las molestias que sufrió mi instalación en la Bienal de São Paulo.


Como você vê sua inserção no sistema de arte brasileiro -ainda um pouco restrito à arte internacional-, depois de ter realizado exposição individual em uma galeria paulista e de ter participado do "Panorama da Arte Brasileira" (2003), no Museu de Arte Moderna de São Paulo?

Macchi: Gerardo Mosquera, el curador del último panorama, dijo que yo era el más brasileño de los artistas argentinos. No sé hasta que punto es así pero es un ámbito en el que me siento cómodo y en donde reconozco procedimientos creativos similares. Me ocurre esto con José Damasceno, Fernanda Gomes y por supuesto con Cildo Meireles. Y esto es algo que no me ocurre usualmente en Buenos Aires. Por otra parte Brasil es un país con una política cultural más clara que la Argentina, mucho más abierta al exterior, y eso fue muy positivo para mi obra.


Mesmo que de forma sutil, pode-se identificar inúmeras questões políticas presentes em suas obras -seja no que diz respeito à violência de centros urbanos como São Paulo ou Buenos Aires, ou à possibilidade de se apropriar de informações "reais", legitimadas pela "instituição jornal", para construir a partir delas novas narrativas e significados. Nesse sentido, você identifica alguma relação de sua obra com a produção argentina dos anos 60 e 70, como, por exemplo, a de León Ferrari?

Macchi: Los años 60 y 70 fueron años muy politizados en Argentina, y los artistas consideraron que no podían quedar afuera de ese proceso. Los artistas creían que con sus obras podrían ayudar a cambiar el rumbo de la historia, ayudar a resolver los conflictos sociales que caracterizaron y caracterizan a nuestros países. Yo soy un escéptico absoluto en ese sentido. No creo que mi trabajo, ni el trabajo de ningún artista puedan provocar semejantes cambios.

A lo máximo que puede aspirar un artista es a provocar una percepción diferente de la realidad circundante, y puede ser que eso en un muy, muy largo plazo provoque cambios a un nivel más allá del ámbito íntimo o individual. Pero por sobre todo estoy convencido de que si un artista pudiera llegar a cambiar algo, no sé qué, eso se lograría siempre que el artista no se lo propusiera. Por eso dudo tanto del arte considerado político, porque desde un principio pareciera ser alentado por un espíritu de cambiar el estado de las cosas.

La cuestión política en mi trabajo funciona como una especie de background para poner en escena situaciones de encuentro, simultaneidades, paralelismos, coincidencias y accidentes. Es un poco lo que ocurre en algunos films en donde la acción (un romance, un asesinato) está a menudo enmarcada en un conflicto político. Esa acción es influenciada por la situación histórica pero ésta queda en un plano posterior, como la música incidental.


Entendo sua posição quanto a arte considerada política dos anos 60 e 70. Mas talvez eu deva esclarecer que acredito que qualquer arte é política, apesar de as estratégias e assuntos mudarem no decorrer do tempo. Na minha opinião, o artista constrói um discurso, por meio de sua obra, que amplia uma compreensão padrão dos diferentes sistemas com que convivemos: reais, simbólicos, de linguagem etc. Se por um lado hoje vivemos a falência de todas as utopias das grandes revoluções, por outro creio que a força de uma posição crítica e ativa está em cada indivíduo, e a possibilidade de mudança, em pequenos atos do cotidiano. Considerando essa outra perspectiva do termo "política", você poderia falar mais sobre a idéia de ser "partidario del movimiento mínimo, del menor cambio que origina la mayor revolución en la percepción de la realidad"?

Macchi: Estoy absolutamente de acuerdo con el hecho de que todo arte es política. Entonces, ¿por qué existe el término arte político, tan en auge en estos días? Yo estoy en contra de esta concepción. Prefiero los mínimos movimientos, los mínimos desplazamientos de la realidad cotidiana, los movimientos que no persiguen ningún fin determinado más allá del que implica crear una nueva percepción de lo que nos rodea. Eso es lo que persigo y por lo tanto imagino que hay otras personas que lo comparten.

 
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